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Justicia Colectiva un modelo de crowdfunding legal por medio de donaciones

Con la llegada de Internet se ha globalizado y ampliado los sistemas y modos de financiar proyectos en cualquier área de la actividad humana. Las principales plataformas de crowdfunding de proyectos, aún de carácter y destino claramente inversor, han sido utilizadas por asociaciones, ONG's o individuos que planteaban un proyecto solidario, sin ánimo de lucro o sin la búsqueda de una rentabilidad. También, han sido utilizadas estas plataformas por individuos o agrupaciones humanas para sufragar los costes de un procedimiento judicial o administrativo. Ello ha dado la inercia para que, en Estados Unidos y en los países más desarrollados, nacieran plataformas de crowdfunding de carácter legal; es decir, de plataformas donde las personas o entidades pudieran recabar fondos para financiar una causa legal o defender un derecho.  

El crowdfunding legal y solidario se podría definir como el medio para recabar fondos a través de Internet para destinarlos a la defensa de una causa legal que beneficia a la comunidad humana. Este tipo de financiación tiene unos rasgos muy característicos que la diferencian del resto de webs de financiación, prioritariamente, de aquellos utilizados como vía de inversión. Por otro lado, implica una grado de compromiso superior respecto de la financiación de causas solidarias, ya que se pretende arreglar la disfunción o reparar la situación de raíz para que no se vuelva repetir. En defintiva, de dotar de una respuesta que modifique una situación pejudicial y que no vuelva a presentarse en el futuro. 

Podemos hablar de un carácter subjetivo altruista en donde el esfuerzo del promotor de una campaña tiene un destino social, ambiental o de mejora de las condiciones de vida. Este compromiso personal trasciende del promotor de la campaña e invita a la sociedad a participar de él. De esta manera, se unen los intereses de las personas para la obtención de un fin común. Es una hábil herramienta para sacar de la sociedad lo mejor de ella, entendida ésta como la suma de voluntades. La compensación que se obtiene es la mejora de las condiciones humanas, del respeto de los derechos, del cumplimiento de las obligaciones y, en definitiva, de contribuir a una permanencia en el planeta más pacífica, con una alta calidad de vida y expectativas de futuro. Todas aquellas injerencias negativas que afectan a la vida humana pueden ser paliadas y solucionadas por medio de una respuesta mayoritaria y global. 

Además, el crowdfunding legal tiene un componente que reafirma al individuo, como ser capaz, autónomo y vinculado con el medio que le rodea. En otras palabras, la persona tiene capacidad para atender aquellas situaciones que le resultan injustas, molestas o nocivas. Tiene capacidad de actuación para dar soluciones e involucrar a la sociedad por una causa noble. Ya no se encuentra solo ante una adversidad que por su magnitud no puede combatir o le sobrepasa; puede hacer una llamada social para que el resto de los ciudadanos sientan la motivación de solventar esa contrariedad o perjuicio y de participar en el proceso creador de una solución. 

El calificativo de legal es importante, porque no nos vamos a separar de la legalidad y oponernos a una situación rayando la ilegalidad o utilizando unos medios no previstos por la legislación. El aparato legislativo prevé que las personas pueden defender causas justas y oponerse a las injusticias. En todos los sistemas democráticos actuales hay diseñados unos cauces y procedimientos legales para la defensa de los derechos de las personas y amparar la vida de las personas en condiciones dignas. Las donaciones en este tipo de plataforma siempre se destinan  para cubrir los gastos que implica un procedimiento legal. 

Las personas que desean apoyar una causa pueden hacerlo a través de donaciones. No existe una contraprestación, sino la implicación voluntaria para participar en un proceso de mejora y desarrollo de la sociedad. El beneficio que se obtiene no es tangible, no se pude cuantificar económicamente de forma inmediata. Sin embargo, los efectos de la mejora pueden ser inmediatos y, a medio o a largo plazo, los beneficios pueden ser de lo más significativos y superar con creces cualquier valoración económica que se realice. Las acciones que adoptemos ahora pueden dar un fruto providencial en el futuro y generar un crecimiento moral y social. A modo ejemplo: ¿qué valor se le puede dar a la Declaración Universal de los Derechos Humanos? ¿Qué valor tiene la recuperación de un paraje natural? ¿O la protección de un ser vivo? El acto presente tiene unas consecuencias futuras y nuestros esfuerzos deben ir dirigidos hacía una mejoría a nivel global.

Si es difícil calcular el importe económico de una mejora social o ambiental; también, es complicado calcular el coste de la degradación del medio ambiente o de la estructura social. Es necesario que el individuo moderno se conciencie de que su aportación social es preciada. Su conducta actual no puede limitarse únicamente a su contribución laboral y en el ejercicio de sus derechos políticos. Hay demasiados retos que requieren su participación y su compromiso, sin que sea necesario que se involucre en la totalidad de las propuestas, pero sí en aquellas que le afecten de forma más directa o por las que sienta una especial afección. 

La financiación de causas legales es un medio muy apropiado para difundir un mensaje, exponer un problema y presentar una solución; en definitiva, para concienciar a la población. La dispersión que una causa o una propuesta puede alcanzar es ilimitada, animando a los individuos a colaborar y a crear una auténtica respuesta social. Esto ya ha ocurrido en algunos casos: en los países que hemos apuntado como pioneros del crowdfunding legal. Es fascinante y reconfortante observar cómo se han unido millones de personas por una causa noble. Estas propuestas y su éxito son sumamente gratificantes y abren la puerta a una sociedad que apunta a la realización global. Estamos vislumbrando una sociedad que realmente se preocupa por el bien y la mejora, de una mayoría dispuesta a arrastrar a la población en una dirección positiva y donde el cambio es beneficioso. Existen miles, decenas de miles de personas y muchas más que, actuando de forma anónima pero comprometida, obtienen unos logros extraordinarios. Personas que no buscan un premio, un reconocimiento social o un trato de favor, sino el progreso ético. Sus iniciativas y el alcance de sus propuestas nos ha animado a crear Justicia Colectiva.